<$BlogRSDURL$>

22.8.05

O incrible mundo de Borjamari

O desencanto

Toda la tarde ezperando ¡Toda! A que Paquillo me conteztaze el zmz que le envié pa quedar pa aprovechar en el Corte eztez últimoz díaz de Rebajaz. Y va el tío, y me contezta mal y tarde. "No puedo ir pq qd cn María José pa tomr algo". No puedo ir, no puedo ir. Ademáz ¡Con María Jozé! ¡Con la gorda con la que ze lió el zábado! ¡Zi eztaba borracho! Mira que ez fea, me recuerda a ezoz quezoz francezez que huelen tan mal. ¡Buaghhh!


O zea, que no podía ir. Claro, un amigo le pide un favor y no puede ir. No ze acordará de loz díaz que dejé yo de eztudiar por quedar con él. ¡Qué rápido ze olvida! Ya nadie agradece nada. Como ezta el mundo, lleno de desagradecidoz. Hace un mez que conozco a Paquillo y penzé que lo conocía de verdad, que era un amigo de loz de para toda la vida, que nunca me iba a fallar, pero ya lo decía James Bond: "Nunca digaz, nunca jamaz" (no ze zi ezta fraze viene al cazo pero queda bonita).


En definitiva, que fui zolo a la rebajaz. Yo solo, acompañado de mi camiza roza, de mis pantalonez chinos, de miz zapatillaz blancaz y de mi inzeparablez gafaz de zol. Me inché de comprar ropa de marca en la zección de niño que zale baztante maz barata (ez lo bueno de tallar poquito) y me regalé (porque yo lo valgo) una colonía franceza carízima que estaba a mitad de precio. Y lo mejor fue que en ningún momento me acordé ni de Paquillo, ni de la gorda, ni de la rezaca que tenía ayer.

|
Comments: Publicar un comentario

This page is powered by Blogger. Isn't yours? Creative Commons License